martes, 6 de marzo de 2012

Criando a mis futuros jefes (Historias Cruzadas; The Help)

Es una película estadounidense dirigida por Tate Taylor y basada en la primera novela de Kathryn Stockett (The Help) “La ayuda”, ambientada en Mississippi en la alta sociedad sureña de los años 60, que nos relata la historia a través de testimonios de amas de casa de “color”, que eran discriminadas por la alta sociedad de “blanquitos”. En la mayoría de las escenas podemos evidenciar la humillación hacia las criadas, una de las principales es cuando la mujer de servicio desea ir al baño pero no puede salir porque hay una fuerte tormenta, le pide a su patrona para usar el baño de ellos y este le es negado, en donde los criados no pueden usar el mismo que el de sus jefes.

La vestimenta utilizada es acorde a la época en la cual se desenvuelve, bastante creíble tomando en cuenta la excelencia en las actuaciones, desde Emma Stone y su pasión por el periodismo (Skeeter); como la elocuente actuación de Olivia Spencer (Minny, ganadora del Oscar por la interpretación de este personaje); y la demostración de dignidad y coraje interpretado por Viola Davis (Aibileen); permitiendo así que el papel protagónico se pasee entre los distintos roles.

La fotografía, la iluminación y la musicalización hacen de este film un viaje al pasado, esto lo podemos comprobar en las escenas de la iglesia de las personas de color y en el baile de la alta sociedad. En esta historia también observamos como “las criadas” son las encargadas de criar y cuidar a los bebes de sus amos, niños que en el futuro serán sus próximos jefes, algo un tanto contradictorio y de doble moral, ya que le dan la responsabilidad del bienestar de sus hijos, pero con el mismo racismo y desprecio. Lo que lleva al inicio y a la gran interrogante “¿Qué se siente criar a un niño blanco cuando alguien más está cuidando a tu propio hijo?”

En conclusión, es una fuerte crítica sobre el racismo y la discriminación, que a pesar de no ser tan fuerte como en el pasado todavía se vive, dejando de igual forma un mensaje de tolerancia y mostrando que a través de la valentía este grupo de mujeres logra romper los paradigmas, dándole voz a quien no la tiene, una historia para reflexionar y al mismo tiempo reír, como olvidar la escena del “pastel”, la recomiendo.

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